El dilema entre lo analógico y lo digital

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Cuando alguien decide probar por primera vez GTD lo primero que experimenta es una sensación de libertad que inunda todo su ámbito personal. Es como si durante toda nuestra vida hubiésemos llevado una especie de mascara que nos impedía ver las cosas con claridad. Una vez que vas conociendo la metodología, como es lógico, te van surgiendo muchas dudas que poco a poco mediante la lectura atenta de la bibliografía del Sr. Allen y la consulta de los distintos blogs de calidad que hay por suerte en nuestra lengua, se van despejando. Pero hay un momento en el que nos asalta un dilema que casi nos absorbe por completo. Ese momento es justo cuando ves que el papel resulta insuficiente para gestionar tu sistema y te pones a pensar que algo debe cambiar. Se produce entonces el dilemas entre lo analógico y lo digital. Yo llamo a este momento, la reconexión a matrix, por aquello de la película.

En mi caso seguí al pie de la letra la guía de implantación del método y por consiguiente me tuve que desconectar del mundo digital durante algunos meses, hecho que me vino genial puesto que recuperé parte de la creatividad perdida gracias a la propia metodología y al uso del papel y el lápiz.

Es en el momento de la reconexion a matrix cuando te surge el dilema y reconozco que es complicado tomar decisiones. Yo por ejemplo tras casi dos meses probando e incluso programando aplicaciones adaptadas a mi forma de trabajo, al final decidí mantener un sistema híbrido. Sigo gestionando mi agenda con una moleskine y mis acciones con omnifocus y aun así aún tengo duas respecto a la aplicación que uso.

Mi consejo es desmenuzar tu sistema y analizar cada uno de los procesos que llevas a cabo para analizar realmente que es lo que te conviene. No obstante es recomendable no dejar nunca el papel y el lápiz, sobre todo para ejercer el duro oficio de pensar. Os recomiento la siguiente entrada publicada en El Canasto por nuestro querido amigo Jeroen Sangers.

Antonio José Masiá Guerrero